El Gobierno de Javier Milei busca consolidar su influencia política en América Latina a partir de los vínculos con otros mandatarios de la región que comparten posiciones de derecha. Los recientes encuentros con distintos presidentes latinoamericanos fueron interpretados por el oficialismo como una señal de fortalecimiento de ese espacio político y alimentaron incluso la posibilidad de una reunión de mandatarios en Buenos Aires hacia fin de año.
La estrategia del Gobierno apunta a ampliar la presencia de dirigentes alineados ideológicamente y avanzar contra lo que define como el “socialismo” y la “cultura woke”. Sin embargo, las coincidencias políticas no implican necesariamente que esos gobiernos estén dispuestos a acompañar el enfrentamiento que Milei mantiene con Brasil y con su presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.
Entre los dirigentes que mantienen vínculos con Milei se encuentran Keiko Fujimori, de Perú; José Antonio Kast, de Chile; Daniel Noboa, de Ecuador; Rodrigo Paz, de Bolivia; Santiago Peña, de Paraguay, y el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella. Si bien comparten posiciones de derecha con el mandatario argentino, sus gobiernos también buscan preservar la relación con Brasil.
La tensión entre Buenos Aires y Brasilia se profundizó luego del respaldo público de Milei a la candidatura de Flávio Bolsonaro durante una convención del Partido Liberal brasileño. En esa oportunidad, el Presidente cuestionó duramente a Lula y lo calificó de “ladrón” y “presidiario”. El episodio derivó en un nuevo deterioro del vínculo bilateral y en el regreso temporal del embajador brasileño Julio Bitelli a Brasilia. En paralelo, el embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, debió brindar explicaciones ante la Cancillería brasileña.
Lula también cuestionó la intervención de Milei en la política interna brasileña y calificó de “disparate” y “payasada” el respaldo del mandatario argentino a Bolsonaro.
Pese a las diferencias ideológicas con el gobierno brasileño, los países de la región mantienen una relación estrecha con Brasil y no parecen dispuestos a trasladar el conflicto bilateral a sus propios vínculos. Perú, por ejemplo, conserva una relación cercana con Brasil, mientras que Kast destacó públicamente la importancia de que la economía brasileña tenga un buen desempeño para Chile.
En el caso de Ecuador, Noboa también mantiene vínculos con Lula y ha definido su relación con otros gobiernos de la región desde una perspectiva pragmática, más allá de las diferencias ideológicas. El presidente ecuatoriano, además, profundizará próximamente su relación con la Argentina durante la visita de Milei a Quito.
La relación con Brasil también está atravesada por el vínculo de ese país con China. Beijing respaldó a Lula durante el enfrentamiento con Milei y destacó la importancia de mantener relaciones estables entre la Argentina y Brasil.
El presidente chino, Xi Jinping, mantuvo una conversación telefónica con Lula en medio de la tensión y expresó su respaldo a Brasil frente a lo que consideró injerencias externas. El mandatario brasileño, a su vez, había cuestionado la participación de Milei en el proceso electoral de su país.
China también mantiene una fuerte relación comercial con otros países de la región. En Perú, por ejemplo, sostiene una posición central como socio comercial y principal mercado de exportación, mientras avanza el proyecto del puerto de Chancay.
En este contexto, Milei profundizará durante los próximos días sus contactos con algunos de sus principales aliados regionales. Noboa recibirá al Presidente argentino en Quito, donde está previsto que ambos firmen acuerdos comerciales vinculados con el sector automotor, además de avanzar en la actualización del tratado de extradición y en convenios sobre energía y ciberdefensa.
Posteriormente, Milei y Noboa viajarán a Bogotá para participar de la asunción de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia.
El Gobierno argentino plantea así una estrategia de mayor protagonismo regional, aunque su consolidación dependerá también de la evolución de la relación con Brasil y de los próximos procesos electorales. Entre ellos aparecen como factores relevantes las elecciones presidenciales brasileñas y los comicios de medio término en Estados Unidos.










