En el contexto del próximo Día del Niño, que se celebra el 16 de agosto, la CAIJ ha elevado una denuncia formal ante la Subsecretaría de Defensa al Consumidor y Lealtad Comercial de la Nación, solicitando la retirada inmediata del juguete conocido como Squeeze Dumpling o “Squishy”, argumentando que representa un potencial riesgo para la salud de los niños.
“Este producto fue retirado del mercado británico debido a que contiene benceno en una concentración cuatro veces superior al límite legal permitido en su capa exterior (20 mg/kg frente a un límite de 5 mg/kg)”, comentaron desde la CAIJ. El benceno es un químico que está clasificado como cancerígeno, y la alerta emitida a principios de julio por la Office for Product Safety and Standards (OPSS) del Reino Unido detalla que “la sustancia puede ser absorbida a través de la piel durante la manipulación normal del juguete, sin que sea necesario que el niño se lo lleve a la boca”. Además, puede causar irritación en la piel, los ojos y la garganta.
La denuncia presentada por la CAIJ subraya que las regulaciones de seguridad para juguetes en el Reino Unido, así como las normativas de la Safety Gate de la Unión Europea y las de los organismos de control en Estados Unidos, son de “aplicación equivalente” en Argentina, lo que justifica la necesidad de retirar este producto de las estanterías locales. Asimismo, se revela que, mediante una verificación directa realizada por un laboratorio asociado a la CAIJ, se determinó que el juguete comercializado en Argentina carece de marcado de conformidad, de datos del importador y de advertencias de seguridad en español.
Un aspecto relevante a considerar es si el juguete que se encuentra actualmente en las jugueterías argentinas es exactamente el mismo que fue denunciado en el Reino Unido. “En Inglaterra se retiró una partida, que no es la misma que está aquí. Sin embargo, sí se trata del mismo juguete, el mismo modelo, la misma etiqueta y la misma problemática”, apuntó un representante de la CAIJ.
Cuando surgen alertas sobre juguetes que son populares tanto en otros países como en Argentina, la CAIJ lleva a cabo un relevamiento de todos los productos que han sido retirados en el mundo. “Desde el año pasado, el Gobierno autorizó la aceptación de normas técnicas europeas y estadounidenses, además de las del Mercosur. Al constatar que un artículo fue retirado en un país con un alto nivel de vigilancia, decidimos aplicar el mismo criterio y lo informamos a la Secretaría correspondiente”, explicó un gerente de Relaciones Institucionales de la CAIJ.
La CAIJ también busca coordinar esfuerzos con la Secretaría de Comercio, para que esta adopte medidas similares en las importaciones. En el proceso de importación de juguetes, se requería un certificado de conformidad que garantizara la seguridad tanto a nivel local como en el país de origen. No obstante, el canal “puerta a puerta” es donde las compras de juguetes se realizan directamente desde el exterior, lo que incluye artículos desde China, sin ningún tipo de control adicional.
Con el auge de la plataforma de compras Temu y otras similares, la Cámara está llevando a cabo un análisis sobre las compras que se están llevando a cabo por ese medio, ya que el nivel de control es casi nulo en esas transacciones.
En lo que respecta a las importaciones, la cámara tiene protocolos claros: una vez que se declara un “recall”, término utilizado para referirse a la retirada de productos del mercado por motivo de alguna alerta, se solicita la eliminación de las publicaciones en sitios de venta online. En el caso de estos squishies, los que están disponibles en el mercado argentino pueden costar menos de $30.000, mientras que los que se adquieren a través de plataformas internacionales rondan los $13.000.
Con el telón de fondo del reciente estreno de Toy Story 5, cuya trama gira en torno al choque entre juguetes clásicos y una tablet que compite por la atención de los niños, la CAIJ ha decidido lanzar este año la campaña #QueremosJuguetes. Esta iniciativa se realiza en conjunto con pediatras del Comité Nacional de Prevención de Lesiones, así como con la Subcomisión de TICs de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), y englobando a especialistas en crianza y a la asociación de padres “Manos Libres”.
“Estamos atravesando un semestre bastante complejo, marcado por una caída del consumo que ha impactado a toda la cadena de producción. Esto se enmarca dentro de una tendencia sostenida de descenso en la natalidad que se ha ido notando durante los últimos tres años. Sin embargo, hemos decidido reforzar la importancia del juego real en contraposición a las pantallas, especialmente aprovechando el gran aliciente que nos brinda la nueva película, que ha generado un impulso notable para el sector”, destacó un representante de la CAIJ.
Los juguetes de primera infancia, aquellos de carácter didáctico y los juegos de mesa son las categorías que más están creciendo en este contexto, junto con las licencias de Toy Story y de Spider-Man, que también se prepara para lanzar una nueva película este fin de semana. Entre los juguetes más elegidos en la actualidad se observan bloques magnéticos de construcción, rompecabezas y juegos de mesa clásicos, así como pelotas y artículos deportivos promovidos por el efecto que generará el Mundial 2026. También está en aumento la demanda de peluches de los personajes de Toy Story, así como de juguetes sensoriales y antiestrés, que incluyen cubos y pelotas con características específicas.
“Al mismo tiempo, también existen en el mercado juguetes de tipo squishy con forma de dumpling, que pertenecen a la misma categoría que los que las autoridades británicas retiraron por contener benceno. Frecuentemente, estos productos carecen de marca o de información sobre certificación visible, lo que confirma que este riesgo no es ajeno al mercado argentino”, concluyó el representante de la CAIJ.










