Recientemente, la historia de Diego Alexander Sánchez Guevara, conocido como Chicha Sánchez, un futbolista mexicano de 155 centímetros que destaca en Tigres, se hizo viral. Sin embargo, Bimbinha, que nació el 10 de junio de 1956 en el barrio Tamancão de São Luís, capital del estado de Maranhão, era aún más bajo. Su apodo lo acompañó desde niño y nunca se desvaneció. Creció junto a sus hermanos Reinaldo y Egui, también futbolistas en su barrio, y fue en una de esas partidas informales donde dio sus primeros pasos en el deporte. Un día, cuando Egui no pudo jugar, el entrenador decidió darle una oportunidad a Bimbinha, quien impresionó tanto que no pudo ser dejado de lado en el equipo, según relatan las crónicas del fútbol de la región.
Un momento clave en su carrera sucedió en un encuentro contra el Onze Irmãos, un conjunto integrado por reclusos. El director del presidio, José Carlos Viana Mendes, que también era dirigente del Maranhão Atlético Clube (MAC), quedó tan maravillado por su desempeño que le dijo en tono humorístico: “Muchacho, si no te pones la camiseta del Bode Gregório, no sales de aquí”. Aunque aceptó, Bimbinha mostró astucia y se presentó en las divisiones juveniles del Sampaio Corrêa, su club tricolor local, gracias a Djalma Campos, uno de sus ídolos, quien lo había descubierto en un partido en las salinas del Tamancão. Esto ocurrió en 1975.
Con el Sampaio Corrêa, conocido como los “Bolivianos” por sus colores, tardó dos años en avanzar de los juveniles al primer equipo. Hizo su debut a los 21 años en 1977, ganándose rápidamente el cariño de la afición que lo llamaba “Xodó da Vovó” y “Alegria do Povo”. Un artículo de prensa de septiembre de 1976 que fue rescatado por el blog Futebol Maranhense Antigo lo describía como “el jugador más pequeño en actividad en el fútbol brasileño y tal vez el único ídolo en la reserva, sin estar lesionado y en plena forma”.
La afición le exigía al club su inclusión en el equipo, mientras que los directivos argumentaban que no tenía toda la documentación necesaria para ser regularizado. Este desacuerdo entre la hinchada y la dirigencia era constante. Cuando Bimbinha lograba ingresar al campo, el estadio estallaba.
Su estilo de juego era una combinación letal de velocidad, regate y precisión. El blog Candangol lo describió como “bajo y rápido; cuando se movía ante un adversario, solo había lugar para un golpe”. Al atacar por la banda izquierda, los defensores sabían lo que les esperaba. La hinchada coreaba su célebre grito: “¡Ripa na chulipa!”. Frente al arco, fue un goleador nato, acumulando 250 tantos a lo largo de su carrera.
Uno de los momentos más memorables ocurrió en un partido del Campeonato Brasileño contra el Corinthians, cuando entró en el segundo tiempo y, tras driblar a dos contrincantes, pasó el balón bajo las piernas del defensor Zé María, incluso logrando pasar él mismo por debajo de su cuerpo. Aunque el partido terminó sin goles, esa jugada quedó grabada en la memoria colectiva.
Bimbinha formó un trío de ataque inolvidable junto a Fernando Misterioso y Cabecinha, llevando al Sampaio Corrêa a conquistar los títulos estaduales de 1978 y 1980. Después de un préstamo al Isabelense en 1983, regresó en 1984 y vivió una etapa gloriosa, contribuyendo a que el club obtuviera cinco títulos consecutivos entre 1984 y 1988. En la final de 1984 anotó un gol frente al Bode Gregório y, al ser preguntado sobre cómo lo había logrado siendo el más pequeño, respondió con lógica: “En el fútbol no importa el tamaño, sino cómo posicionarse para marcar”.
Tras esta exitosa etapa, Bimbinha intentó incursionar en la política y se postuló para concejal en São Luís en 1988, aunque su campaña fue interrumpida debido a las presiones internas del Sampaio, que deseaba evitar que un miembro de la directiva pudiese tener competidores.
La ruptura con el Sampaio fue dolorosa y marcó su vida. El club lo desvinculó sin pagarle sus derechos laborales, dejándolo sin las indemnizaciones correspondientes. “Esperaba poder retirarme en el Sampaio, pero se me cerraron las puertas sin recibir lo que me correspondía. No tuve el valor de pelear con el club”, señaló en una entrevista.
En 1989, tomó la controvertida decisión de unirse al Moto Club, eterno rival del Sampaio, donde al principio logró el campeonato estatal, pero su experiencia fue complicada debido a la falta de confianza de los directivos, quienes pensaban que podía ser un espía del Sampaio. Después de varias tensiones, terminó rescindiendo su contrato.
Posteriormente, Bimbinha pasó por los clubes Expressinho y Tupan, retirándose definitivamente en 1992. Intentó hacerse camino como entrenador, pero no tuvo éxito. Estaba casado con Silvana y era padre de Regis y Silvano. Durante su carrera, sus ídolos fueron Zico y Roberto Dinamite.
Bimbinha falleció el 16 de mayo de 2020, a los 63 años, a causa de problemas renales y diabetes. Sus restos descansan en el Cementerio do Turu, en São Luís.










