Hasta el momento, ninguno de los dos líderes ha confirmado su asistencia. A estas alturas del conflicto kirchnerista, podría parecer impensable que ambos compartan un evento. Las tensiones se intensificaron en las últimas semanas, y las posturas se han vuelto cada vez más irreconciliables. No obstante, la posibilidad de un encuentro sigue en pie y el acto en Moreno podría representar una oportunidad para la paz.
En la misma línea, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, está organizando un destacado encuentro para conmemorar los 50 años del asesinato de monseñor Enrique Angelelli, que se llevará a cabo el sábado 1 de agosto en Punta de los Llanos. El mandatario, conocido como “Gitano”, extendió su invitación a Máximo Kirchner, lo que constituye un nuevo gesto de acercamiento hacia el kirchnerismo. Previamente, visitó a Cristina Kirchner en San José 1111 e invitó al ministro Eduardo “Wado” de Pedro a su provincia, acciones que marcan su reconciliación con ese sector tras la intensa disputa por la presidencia del PJ Nacional.
La invitación a Kirchner forma parte de un plan de acción de Quintela para acercar posturas dentro del peronismo. Aspira a desempeñar un papel de articulador a nivel nacional dentro de la fuerza política. Aquel que aboga por la unidad de manera constante y evita confrontaciones directas con las diversas facciones, mantiene un diálogo abierto con todos los sectores, desde Kicillof hasta los Kirchner, incluyendo a sus pares gobernadores.
Quintela también invitó a Axel Kicillof, replicando el gesto de Mariel Fernández. Al convocar a ambos líderes en conflicto, busca generar una imagen de armonía. Sin embargo, ni Kirchner ni el gobernador bonaerense han confirmado aún su asistencia. También se espera la participación de algunos referentes del PJ Federal, incluyendo a Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Juan Manuel Olmos.
El gobernador ha llamado a diputados, senadores y referentes territoriales de todo el país, buscando amplitud en su invitación y un llamado a la paz justicialista a través de un acto ecuménico. El peronismo necesita una tregua que perdure durante el segundo semestre del año para poder negociar alguna forma de acuerdo electoral, ya sea a través de PASO, internas o consenso. La frágil unidad de la coalición se encuentra en riesgo.
Las divisiones en el kirchnerismo generan inquietud en el interior del país, considerando que amenazan la cohesión del espacio político a nivel nacional, ya sea en elecciones primarias o mediante acuerdos. La falta de una base sólida en la provincia de Buenos Aires complicaría la viabilidad electoral de cualquier alternativa.
Recientemente, el silencio al que se han visto forzados los políticos debido a las etapas decisivas del Mundial permitió una pausa en la confrontación comunicacional en la provincia de Buenos Aires. No obstante, esta calma, producto de un evento global de mayor interés para la sociedad argentina, podría desvanecerse rápidamente si los dirigentes no logran contener las acusaciones.
Quintela se esfuerza por presentarse como un equilibrista en la dinámica interna del peronismo. Persigue la ambición de convertirse en un protagonista a nivel nacional en la reconstrucción del partido, y aunque tiene aspiraciones presidenciales, admite que en este momento Kicillof es el mejor posicionado. En medio del complicado camino que atraviesa el justicialismo, intenta posicionarse como un gran armador, enfrentando el desafío que supone la amplia, diversa y conflictiva naturaleza del peronismo actual.










