El Indec reportó que el precio del kilo de tomate redondo pasó de $2775,52 en mayo a $3400,05 en junio. Desde el Mercado Central explicaron que la problemática no radica en la falta total de tomate, sino en la carencia de producto que cumpla con el grado de madurez requerido. “No hay tomate con color porque hizo mucho frío. Para que madure rápido necesitás temperaturas superiores a 22 o 23 grados. Todo el tomate que se está vendiendo tiene poco color. El único tomate bien colorado que hoy hay en plaza es el chileno y vale una moneda: un cajón [22 kg] cuesta alrededor de $55.000”, expresaron.
Este desabastecimiento se tradujo en un aumento de las importaciones. En enero, llegaron a Argentina 104,96 toneladas de tomate desde Chile, y en febrero el volumen fue de 494,18 toneladas. La tendencia ascendente se acentuó conforme se acercó el invierno, con un ingreso de 1465,18 toneladas en mayo y un notable aumento en junio, donde el total alcanzó 3248,84 toneladas, según datos de comercio exterior.
Los aumentos en precios también se observaron en otros alimentos. La papa incrementó su valor un 4,8%, pasando de $1473,32 a $1544,25 por kilo; la lechuga tuvo un alza del 4,6%, de $4359,25 a $4560,16; el zapallo anco también creció un 4,6%, de $1139,62 a $1192,04; y la cebolla subió un 3,9%, de $1247,32 a $1295,49.
En contraste, los precios de la carne mostraros variaciones mucho más moderadas, con algunos cortes presentando aumentos y otros registrando bajas. De acuerdo con el Indec, la carne picada común aumentó 2,1%, mientras que el asado disminuyó 1,8%, de $17.237,32 a $16.929,32 por kilo; la nalga bajó un 0,9%, de $21.810,46 a $21.611,61; y el cuadril cayó un 0,5%, de $21.163,92 a $21.053,20. En el caso del pollo entero, apenas se registró un aumento de 0,6%, de $4794,21 a $4820,82.
Esta situación de la carne concuerda con lo reportado recientemente por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), quien indicó que tras los fuertes aumentos durante el verano y principios de otoño, los precios se han desacelerado. Esto se debe a una menor presión en los precios de la hacienda y un consumo interno que aún enfrenta desafíos para absorber nuevos ajustes, lo que limita nuevos aumentos en las carnicerías.
En la situación de las frutas, el comportamiento se invirtió. El limón fue uno de los productos con mayores disminuciones de precio en junio, cayendo un 19,1%, al pasar de $1905,18 a $1541,85 por kilo. La naranja retrocedió un 18,9%, de $1577,62 a $1279,85, mientras que la banana disminuyó un 2,2%, de $2581,79 a $2523,89. En cambio, la manzana casi no tuvo cambios y experimentó una leve suba del 0,1%.
Desde el Mercado Central explicaron que, en contraste con el caso del tomate, la baja del limón se debe a una mayor disponibilidad de fruta en el mercado. “Hay mucha producción y no se vende tanto. Estamos en plena temporada y, cuando hay tanta mercadería para la demanda que existe, el precio baja”, concluyeron. Así, la escasez de tomates impulsó sus precios al alza, mientras que la abundancia de limones provocó una caída en sus valores.










