De acuerdo a estimaciones de una consultora, el nivel de actividad industrial se encuentra un 4,9% por debajo del registrado un mes antes de la asunción del nuevo gobierno. Esta situación evidencia que, a más de dos años, el sector manufacturero aún no ha podido recuperar completamente el terreno perdido.
La brecha con respecto a finales de 2023 es notable. La mayoría de las ramas industriales refleja caídas, con un retroceso especialmente pronunciado en Productos Textiles, que acumuló una baja del 35,6%. También se registraron descensos significativos en Productos de metal (-21,9%), Productos de caucho y plástico (-19,7%), Productos minerales no metálicos (-19,7%) y Maquinaria y equipo (-19,5%).
Los sectores de Industrias metálicas básicas y Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes registraron caídas del 16,7%. Por otro lado, Madera, papel, edición e impresión mostró una contracción más moderada, del 1,6%.
En contraste, los únicos sectores que lograron un crecimiento durante más de dos años fueron Refinación de petróleo (+9,3%), Sustancias y productos químicos (+10,2%) y Alimentos y bebidas (+5%). Estas actividades en conjunto aportaron 3,2 puntos porcentuales al índice, mientras que los demás sectores tuvieron un impacto marginal.
El informe subraya la diferencia entre abril de 2026 y noviembre de 2023, indicando una recomposición aún incompleta y desigual, con algunos ganadores aislados y un núcleo amplio que continúa rezagado.
La directora ejecutiva de una cámara empresarial, María Laura Bermúdez, señaló en la comisión de Industria de la Cámara de Diputados: “Hoy estamos un 10% abajo del año 2022 o 2023”. Además, destacó que la disminución de la actividad impacta en la pérdida de empleo formal, con 75 mil puestos de trabajo directos perdidos desde agosto de 2023.
“De cara a los meses por venir, el foco estará en identificar qué sectores podrán mantener su nivel y cuáles podrían liderar una posible recuperación: aquellos que han demostrado mayor resiliencia en 2025 tienen una ventaja, mientras que los más rezagados podrían continuar ajustando por más tiempo”, indicó la consultora.
“En este contexto, el rumbo de la política comercial y el progreso de acuerdos de inversión podrían abrir oportunidades para ciertas cadenas, aunque también crearía presión competitiva en los segmentos más vulnerables”, agregó.
Por otra parte, una firma analista no prevé una recuperación consolidada en el corto plazo. Por el contrario, “anticipamos que continuará una dinámica de estancamiento. Los factores que podrían revertir este escenario están debilitados: la demanda sigue restringida por la pérdida de poder adquisitivo y aumenta la presión competitiva dada la apertura comercial y el atraso cambiario”.
Santiago Casas, economista jefe de otra consultora, analizó que “la actividad vinculada al mercado local sigue alternando entre meses de rebotes y caídas, afianzando una prolongada trayectoria de estancamiento. Aunque la apreciación cambiaria representa un desafío para algunos sectores industriales afectados por las importaciones, el problema es más amplio que la discordancia cambiaria. El precio del dólar no es suficiente para explicar la debilidad simultánea en actividades tanto transables como no transables”.
En este sentido, enfatizó la repercusión del deterioro en los ingresos disponibles de los hogares. “A pesar de que la inflación ha disminuido, una porción creciente de los ingresos familiares se destina al pago de servicios y otros gastos fijos, lo que reduce la capacidad de consumo en otros segmentos. Como consecuencia, el consumo masivo sigue enfrentando dificultades para recuperarse, lo cual impacta en la mayoría de los sectores orientados al mercado interno”.
De cara al futuro, Casas considera que el problema de previsibilidad persiste, ya que muchas decisiones de inversión continúan postergadas debido a la incertidumbre respecto al panorama político y macroeconómico.
“La discrecionalidad que ha caracterizado a la política monetaria en los últimos trimestres y la creciente atención que los agentes económicos comienzan a prestar al escenario político de 2027 dificultan la formación de expectativas a largo plazo. Sin un horizonte más claro para invertir, producir y financiarse, la recuperación seguirá enfrentando obstáculos”, concluyó el economista.










