En las últimas semanas, Bullrich, ex ministra de Seguridad, ha expresado públicamente varias discrepancias con el Ejecutivo y ciertos miembros de su gabinete, lo que ha intensificado las tensiones internas dentro de La Libertad Avanza.
La solicitud a Manuel Adorni para que presente su declaración jurada y su posterior entrega anticipada fueron algunas de las señales de autonomía que ha mostrado. No obstante, el tema cobró más relevancia esta semana, cuando Bullrich anunció que no apoyaría la decisión gubernamental de retirar el pliego de la jueza María Verónica Michelli por ser familiar de un periodista.
Al argumentar que esta decisión contraviene sus principios, la senadora ofreció a Javier Milei la opción de renunciar a su cargo como jefa de bloque en el Senado. “Toda persona de bien cuando tiene que darle a conocer al Presidente una posición distinta a la suya pone su renuncia a disposición”, reafirmó después de participar en un foro de ciberseguridad en Mendoza. Sin embargo, el presidente no consideró la propuesta.
Luego de expresar su oposición al veto de la jueza, la ex ministra de Seguridad puso a disposición su renuncia a Javier Milei, quien optó por no aceptarla.
Desde el Gobierno, se busca minimizar las tensiones con Bullrich. Aseguran que su desacuerdo “no compromete el rumbo ni la eficacia de la gestión”. Un funcionario cercano a Karina Milei declaró: “Dentro de un espacio diverso y amplio, es natural que existan diferentes visiones sobre los distintos temas. Ha ocurrido en otras oportunidades”.
Casa Rosada restó importancia a las diferencias con Bullrich y rechazó cualquier insinuación de una interna en el oficialismo.
En otro despacho, se reconoció que los gestos de independencia de la legisladora no pasaron desapercibidos, pero se indicó que esta será “la nueva dinámica del Gobierno. No hay otra opción”, aseguraron.
La lógica es clara: debido a su extensa trayectoria política y el importante número de votos que Bullrich atrae, mantenerla en el oficialismo es menos arriesgado que confrontarla en el futuro. Aún así, en Casa Rosada confían en que no se producirá una ruptura: “Patricia siempre va a marcar sus diferencias. Va a ser orgánica siempre que eso no implique faltar a su lealtad a sí misma”.
En este contexto, el Gobierno trabaja para fomentar un ambiente de conciliación interna, mientras enfoca su atención en el Congreso, que este jueves tiene el desafío de discutir más de 70 pliegos judiciales, la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y el acuerdo con los bonistas por el default de 2001.
Con este panorama por delante, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, destacó este martes que el Gobierno opera “normalmente” y que continúan las reuniones de mesa política. “Le dan mucho vuelo en los medios de comunicación, pero no es un tema”, enfatizó durante el Congreso anual del IAEF.
Por su parte, Bullrich reiteró que “no hay internas” en el oficialismo y subrayó que su principal objetivo hacia 2027 es “pelear por la reelección del presidente Milei”.










