A poco más de una semana para el torneo, el organismo rector del fútbol mundial ha oficializado una serie de modificaciones arbitrales que buscan intensificar el ritmo de los encuentros y erradicar ciertas prácticas que se han vuelto comunes en el fútbol contemporáneo. Entre las principales novedades se encuentran la tarjeta roja para los jugadores que se cubran la boca durante una disputa con un oponente, una mayor autoridad para el VAR y nuevas medidas para sancionar demoras en la reanudación del juego.
“Continuamos persiguiendo un objetivo, que es, en la medida de lo posible, eliminar la interrupción del ritmo del juego”, afirmó Pierluigi Collina, director de arbitraje de la FIFA y presidente de la Comisión de Árbitros.
Una de las reformas más relevantes se centra en los futbolistas que ocultan su boca durante disputas con adversarios. La polémica entre Gianluca Prestianni y las presuntas ofensas racistas hacia Vinicius Junior en un partido de Champions League ha señalado la necesidad de un cambio. La FIFA ha indicado que si se determina que hay una situación de confrontación, el árbitro estará facultado para mostrar una tarjeta roja directa. “Confrontacional… es una historia completamente distinta”, expuso Collina en referencia al criterio que se aplicará durante la competencia.
Es importante señalar que la norma no se aplicará a conversaciones amistosas entre los jugadores. En esos casos, aunque los futbolistas intenten ocultar su boca, no habrá sanciones.
Otra de las conductas que será castigada con expulsión es la salida del terreno de juego en señal de protesta por decisiones arbitrales. Esta medida podrá extenderse a cualquier miembro del equipo, incluidos los del cuerpo técnico, que incite a tal reacción.
El objetivo es prevenir situaciones extremas como la ocurrida en la final de la Copa Africana, donde los jugadores senegaleses abandonaron temporalmente el campo en desacuerdo con un penal sancionado.
La FIFA también se dedicará a minimizar las paradas de juego, un tema que ha preocupado a Collina en los últimos años.
Para ello, se implementará una cuenta regresiva visual de cinco segundos para los saques de banda y en algunas reanudaciones. Si un equipo demora el saque más allá del tiempo establecido, la posesión se otorgará automáticamente al contrario.
De manera similar, los porteros también estarán bajo vigilancia. Cuando un árbitro considere que un guardameta se tarda demasiado en reanudar el juego tras una atajada, podrá iniciar una cuenta regresiva. Si el tiempo se agota, se concederá un tiro de esquina al equipo rival.
Las sustituciones también estarán reguladas. Los jugadores que sean reemplazados deberán abandonar el campo por la salida más cercana y tendrán un máximo de diez segundos para hacerlo, salvo excepciones por lesiones u otras situaciones de seguridad.
En caso de no cumplir esta norma, la FIFA prevé restricciones para el ingreso del reemplazo hasta la próxima interrupción del juego.
Otra de las novedades se relaciona con el VAR. Por primera vez en la Copa del Mundo, el sistema será capaz de corregir segundas tarjetas amarillas que se consideren erróneas. Anteriormente, la tecnología solo podía revisar expulsiones directas, pero no sanciones que derivaran de tarjetas dobles.
Además, el VAR tendrá la autoridad para rectificar saques de esquina que hayan sido concedidos incorrectamente. Si el error es evidente, se realizará la modificación de inmediato, sin necesidad de que el árbitro revise la jugada en el monitor lateral.
La FIFA también ha clarificado el protocolo para infracciones cometidas antes de la ejecución de tiros libres o córners que puedan influir en goles, penales o sanciones. En estos casos, el VAR podrá intervenir para informar al árbitro y permitir la corrección correspondiente.
A pesar de todas estas medidas para acelerar el ritmo del juego, los partidos podrían no ser más cortos. La FIFA ha confirmado que habrá dos pausas de hidratación de tres minutos en cada tiempo durante todos los encuentros del Mundial. Estas interrupciones no detendrán el reloj y se compensarán con tiempo adicional al final de cada partido.
Además, los árbitros intentarán evitar una situación que se ha vuelto habitual en los encuentros actuales: las conversaciones improvisadas de los equipos cerca de los banquillos de suplentes cuando un portero requiere atención médica, una práctica que suele funcionar como un “tiempo muerto” informal.
Sobre las manos en el área, un tema que genera considerable debate, Collina reconoció que sigue siendo complicado. Aunque no habrá cambios en las reglas para el Mundial, se distribuirá material audiovisual a las selecciones para unificar criterios y minimizar las confusiones sobre la interpretación de las jugadas.









