Un aumento de tal magnitud, si no es compensado por el resto de la cadena productiva, tendría un efecto directo en el precio al consumidor, que podría elevarse de un promedio de $4,000 el kilo a más de $8,000.
El funcionario subrayó la posición del gobernador Hugo Passalacqua, indicando que la falta de regulación en el nuevo modelo ha conducido a la quiebra de numerosos productores. Por esta razón, se reclama que el Instituto Nacional de Yerba Mate (Inym) recupere la facultad de establecer un precio de referencia para la materia prima.
Por otro lado, el gobierno provincial ha implementado varias medidas para fomentar un mejor pago a los productores, siendo la más destacada un esquema de descuento de cheques a tasa cero para molinos, secaderos y cooperativas que adquieran la yerba a no menos de $340 el kilo.
Las justificaciones para esta intervención, según afirman, se deben a que el mercado de la yerba mate presenta características de imperfección. Este contexto se asemeja a un oligopsonio, donde la demanda está en manos de unos pocos, en contraste con un gran número de oferentes, lo que crea una asimetría que favorece a los primeros y perjudica a los segundos.
No obstante, esta perspectiva no es compartida por todos en el sector. Los industriales sostienen que el bajo precio refleja un exceso de oferta combinado con una demanda contenida, una opinión respaldada por la provincia de Corrientes.
Estas posturas se han acentuado desde la promulgación del DNU 70/23, que limitó las competencias del Inym a funciones de promoción y eliminó la intervención del estado en la fijación de los precios en la cadena de producción.
La semana pasada se llevó a cabo una reunión en la comisión de Economías Regionales de la Cámara de Diputados para discutir la situación de la yerba mate. En esta ocasión, se manifestaron los argumentos tanto de los ganadores como de los perdedores del nuevo modelo.
“Estamos en la absoluta miseria”, expresó el productor Andrés Andrusyszyn. “Subieron las exportaciones de yerba mate. ¿Se trasladó eso al productor con precios preferenciales? No”, subrayó.
Gustavo Quatrin, CEO de la Cooperativa Liebig, principal productora de yerba mate del país, conectó a través de Zoom y admitió que la situación de los productores es “muy mala”. En este contexto, delineó dos realidades: “Los peores precios que hoy paga el mercado son de abandono, es decir, que fuerzan a dejar la producción”. Además, mencionó que los mejores precios han provocado una pérdida de más del 50% del poder adquisitivo en comparación con finales de 2023.
Sin embargo, Quatrin afirmó que la solución “está en el mercado y no en que el Estado nos indique a qué precio debemos vender o comprar”. Describió que “estamos en un período de sobreoferta”, una situación que ocurre cada 30 años. En ese interín, “hay precios espectaculares”, afirmó, y añadió que es la respuesta de la cadena yerbatera a las señales de buenos o malos precios.
Las diferencias entre productores e industriales se reflejaron también en el cruce entre los diputados Oscar Herrera Ahuad, del oficialismo de Misiones, y Diego Hartfield (LLA), su compañero de provincia.
“El sector de la yerba mate atraviesa una crisis. Somos nosotros los responsables de acompañarlo y resolverla”, afirmó Herrera Ahuad. Indicó que los productores de Misiones “pierden entre 2.5 y 3 RIGI anuales, casi USD 500 millones” en la producción, citando un informe del Inym. Además, señaló que el Banco Central ha estimado que los principales molinos han aumentado su deuda bancaria en un 53% durante 2025.
Hartfield, el legislador libertario, reconoció la difícil situación que enfrentan varios eslabones de la cadena, pero argumentó que la regulación es el problema y no la solución. Citando datos oficiales de 2017, mencionó que un precio regulado generaría un exceso de oferta. También pidió considerar el interés del consumidor, comentando: “La gente se puso a mirar precios. No es tan fácil pedir que el kilo de yerba valga 8 ó 10 mil pesos en góndola”. Finalmente, concluyó: “No creemos en la regulación de precios como la solución. Sí en los incentivos que tendrán los empresarios y los productores para fortalecer la demanda interna y la exportación de nuestra yerba”.









