Juan Grabois, dirigente social y líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), no pudo entrar a Colombia cuando intentaba participar en una misión de observación internacional. Su objetivo era visibilizar presuntas violaciones a los derechos humanos y actos ilegales relacionados con el gobierno de Iván Duque, en el contexto de las manifestaciones surgidas por un intento de reforma impositiva considerada regresiva. Grabois, quien también se desempeña como funcionario en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano, fue retenido por funcionarios de Migraciones al llegar al aeropuerto internacional de Bogotá, donde se le notificó que no podía ingresar al país. Durante su detención, Grabois afirmó haber sido “detenido y agredido nuevamente por un gobierno autoritario”, señalando que lo habían mantenido en “un cuartito” a la espera de solucionar su situación. En su mensaje, expresó: “¡No tenemos miedo! La Patria Grande está de pie”. La retención de Grabois provocó la intervención del personal diplomático argentino, que se desplazó al aeropuerto para ofrecer asistencia consular. Antes de su llegada a Colombia, Grabois indicó que su viaje tenía como propósito expresar “solidaridad con el pueblo colombiano” y señaló que planeaba recorrer el país para investigar posibles violaciones a los derechos humanos. Las relaciones entre Argentina y Colombia no son las más óptimas en este momento. Hace unas semanas, el presidente Alberto Fernández instó al gobierno de Duque a “cesar la singular violencia institucional”. Esta declaración fue rápidamente rechazada por la embajada colombiana en Buenos Aires, que demandó el respeto a la soberanía del país y la no injerencia de un mandatario extranjero en asuntos internos.









