Durante la inspección, se reveló que el vehículo carecía de la habilitación necesaria y de la documentación obligatoria para operar, incluyendo la falta de seguro y la Verificación Técnica Vehicular (VTV) vigente.
Los inspectores también detectaron que los neumáticos del colectivo presentaban un desgaste extremo, lo que comprometía la seguridad al estar completamente lisos. Además, la puerta trasera y la salida de emergencia estaban bloqueadas por un elemento metálico, lo que dificultaría una evacuación rápida en caso de ser necesario.
Asimismo, el vehículo no contaba con cinturones de seguridad para los pasajeros ni para el conductor, y los asientos mostraban un avanzado estado de deterioro, con roturas que exponían su estructura interna.
A raíz de estas condiciones, se decidió que los menores fueran trasladados a otro vehículo escolar que cumplía con todas las normativas y se encontraba habilitado para su circulación.








