Ayelén Amarilla, de 37 años, vivía en el país desde 2020. El choque ocurrió mientras circulaba por la ruta de la Isla Sur que conecta Queenstown y Cromwell. Murió en el lugar.
Tras el accidente, acudieron dos helicópteros y una ambulancia. El camino permaneció cerrado durante algunas horas. Otra persona involucrada sufrió heridas leves y fue trasladada al Hospital Lakes District.
Amarilla había cumplido 37 años en octubre y era madre de una niña de dos años. Desde que se había instalado en Nueva Zelanda, había tenido distintos empleos temporales.
Imágenes difundidas después del hecho muestran que la zona del choque es montañosa y tiene abundante vegetación. La ruta cuenta con dos carriles.
Horas después de conocerse la noticia, familiares de Amarilla compartieron mensajes de despedida en las redes sociales y pusieron en marcha iniciativas para ayudar a sus seres queridos. Una de ellas es una colecta en la plataforma neozelandesa Givealittle, titulada “En memoria de Coco, que siempre estuvo dispuesta a ayudar a los demás”.
En la descripción de la campaña, la recordaron como “Coco” y la definieron como una “hermosa persona con un corazón bondadoso, alguien que estaba siempre pensando en los demás, que hablaba de empatía, amabilidad y la importancia de apoyarnos mutuamente”.
“Creía en cuidar de la gente y en marcar la diferencia en la vida de quienes la rodeaban. Pero, sobre todo, amaba a su pequeña, Astrid. Coco era una madre increíblemente cariñosa y dedicada. Siempre buscaba recetas saludables, actividades nuevas y maneras de fomentar el crecimiento y desarrollo de Astrid. Cada día, deseaba brindarle a su hija la infancia más feliz, sana y hermosa posible”, añadieron.
También señalaron que, tras su muerte, “dejó atrás a su querido compañero Frankie, a su preciosa hija Astrid y a sus padres”. Agregaron que el padre “se enfrenta al difícil reto de criar a Astrid sin la persona con la que iba a compartir cada hito, cada desafío y cada alegría de la vida de su hija”.










