La caída sufrida en Italia puso de manifiesto los problemas que los jugadores expresaron en las entrevistas posteriores. En dicho encuentro, el Manchester United recibió un gol a los dos minutos del primer tiempo y otro a los 49 del segundo tiempo. Esta derrota se producía una semana después de la caída por 2-0 ante el Atlético de Madrid, en un partido donde ya se encontraban en desventaja a solo 53 segundos de comenzado el juego.
Tielemans, en declaraciones posteriores al partido, vinculó el mal desempeño del equipo con diversas falencias. “Es una combinación de todo: táctica, técnica, esfuerzo. Tenemos que intentar mejorar en todo”, afirmó. El mediocampista belga también admitió que el equipo rival había sido superior durante la mayor parte del encuentro: “En el descanso se habló mucho de intentar remontar, pero no lo conseguimos. Recibimos un gol nada más empezar la segunda parte; intentamos reaccionar, pero nos superaron. Fue una noche muy decepcionante”.
El punto más álgido de las críticas hacia la dirección del club se produjo tras la derrota ante el Atlético de Madrid, donde Martínez enfatizó la falta de acciones concretas en el mercado de pases, clamando por nuevos jugadores para elevar la competencia interna. “Tengo que controlarme mucho, pero a veces es un reflejo del espejo de cómo está nuestro club en este momento”, comentó el defensor argentino, añadiendo que el equipo esperaba más del área de planificación: “Esperábamos más desde arriba, que traigan más jugadores para competir, porque muchos equipos también han incorporado jugadores”.
El exjugador de la selección argentina, además, no dudó en demandar más de sus compañeros y del director deportivo, Jason Wilcox: “Espero más, sinceramente. Espero más de todos. Sí, al cien por ciento. Espero más de nuestro director deportivo. Tengo que ser sincero”.
La derrota ante Como también llevó a Fernandes a criticar el enfoque del cuerpo técnico. El capitán del equipo indicó que la decisión de no ejercer una presión individual generó espacios que permitieron al rival tomar confianza en la posesión del balón. “Es una decisión del cuerpo técnico no presionar hombre a hombre y a veces dejar un poco de espacio a la espalda e intentar recuperar el balón en el primer momento”, explicó. A pesar de los cuestionamientos, el mediocampista evitó señalar exclusivamente a Carrick como responsable: “Eso le corresponde al entrenador y al cuerpo técnico verlo. No me corresponde a mí”, dijo. Sin embargo, sugirió un enfoque más proactivo: “A veces tenemos que ser más valientes en la presión, intentar asumir el riesgo de llevar esa presión muy arriba y hacer que ellos se sientan incómodos, como ellos nos hicieron sentir a nosotros”.
Al ser consultado sobre las palabras de su capitán, Carrick reconoció que la motivación y la intensidad del juego fueron insuficientes: “Lo que importa es la motivación, el propósito y la intensidad del fútbol. Hoy no lo hicimos. No se puede elegir cuándo rendir o no, cuándo darlo todo o no”.
La serie de resultados negativos y las críticas internas han incrementado la presión sobre Carrick, quien asumió tras la salida de Rúben Amorim. Desde la victoria ante Sabah por 4-0 en el debut de la fase de grupos, el Manchester United ha registrado una racha de derrotas frente a Manchester City, Brighton & Hove Albion, Atlético de Madrid y Como, y ha empatado con Fulham, Tottenham y Leeds United, acumulando apenas un triunfo en sus últimos nueve encuentros.
De acuerdo con diversas fuentes, la situación de Carrick “parece estar agonizando” dentro de un vestuario que muestra descontento creciente. En este contexto, se mencionan posibles reemplazos si la dirigencia decidiera realizar un cambio de entrenador. Entre los nombres que suenan se encuentran Julian Nagelsmann y Antonio Conte, así como los británicos Eddie Howe y Kieran McKenna. Fabian Hürzeler, actual director técnico de Brighton, también cuenta con admiradores en Old Trafford, aunque su salida requeriría una negociación complicada tras haber firmado un nuevo contrato en junio. Además, el Manchester United enfrenta una deuda de 1.000 millones de libras esterlinas, lo que ya ha generado costos por indemnizaciones tras cambios de entrenadores anteriores.










