La decisión inicial dejó a Belgrano con un jugador menos en un momento crucial del primer tiempo, cuando River buscaba abrir el marcador. El juego había comenzado con un intenso ida y vuelta, con ambos equipos creando oportunidades de gol desde los primeros minutos.
Tres minutos después, Dóvalo recibió la indicación del VAR para evaluar la jugada. Después de un análisis en la pantalla, el árbitro modificó su decisión: retiró la tarjeta roja a López y, en lugar de sancionar la expulsión, optó por reanudar el partido con un bote a tierra.
Este cambio de criterio permitió a Belgrano continuar con sus once jugadores. Dóvalo había considerado que López había cometido una falta que impedía una clara oportunidad de gol, por lo que inicialmente tomó la decisión de expulsarlo. No obstante, el aspecto crucial de la jugada era determinar si realmente hubo una infracción. La intervención del VAR fue clave en esta resolución.
A través de distintos ángulos y velocidades de reproducción, se evidenció que el contacto entre los jugadores se había dado en el marco de la dinámica del juego, siendo Correa quien, al desplazarse, había generado el roce con el defensor, sin que se configurara una acción antirreglamentaria de López.
Con esta información, el VAR sugirió una revisión en el campo (OFR), lo que permitió a Dóvalo volver a observar la secuencia y ajustar su interpretación original. La decisión final fue correcta: el árbitro anuló no solo la falta inicialmente sancionada, sino también la tarjeta roja, al verificar que no existía infracción. Por lo tanto, dado que la interrupción del partido no se había producido por una falta, se reanudó correctamente con un balón a tierra, conforme a la Regla 8.
Antes de esta jugada polémica, River había generado una clara ocasión al inicio del encuentro; Correa tropezó al ingresar al área, lo que permitió un remate de Lucas Beltrán que rebotó en un defensor. A los 17 minutos, el capitán de Belgrano, el Chino Zelarayán, también tuvo una oportunidad que no pudo concretar.
El arquero de Belgrano, Thiago Cardozo, detuvo un remate de Correa a los 24 minutos, antes de que se produjera la expulsión y su revisión por el VAR. Ya con la decisión confirmada, Cardozo volvió a intervenir a los 37 minutos, tras un rebote en el área pequeña, bloqueando un segundo remate de Correa. El partido se disputó ante un estadio lleno de hinchas de ambos equipos.
Finalmente, River logró marcar a los 48 minutos. Tomás Galván quedó en una posición favorable tras varios rebotes, y con un pase atrás de Gonzalo Montiel, ejecutó el tiro para abrir el marcador 1-0. Sin embargo, la jugada debía esperar la aprobación del VAR ante un posible fuera de juego de Montiel.
El balón tocó a dos defensores de Belgrano antes de llegar a Montiel, quien participó en la jugada que derivó en el gol de Galván. La clave de la decisión radica en diferenciar entre un simple rebote y una acción deliberada de un defensor para jugar el balón.
En este caso, las intervenciones de los jugadores de Belgrano fueron vistas como acciones intencionales, no accidentales. Según la Regla 11, cuando un defensor juega el balón de forma voluntaria, permitiendo que un atacante previamente en posición de fuera de juego lo reciba, no se considera infracción, a menos que se trate de una intervención deliberada para salvar el balón.
Esta evaluación permitió concluir que Montiel estaba habilitado para participar en la acción, que culminó con la definición de Galván. La resolución arbitral fue acertada y fundamentada en la correcta aplicación de la Regla 11: no es la posición inicial del atacante ni la cantidad de contactos defensivos lo que determina la infracción, sino la naturaleza de la intervención del adversario sobre el balón.










