A esa estructura se suma una inversión real directa de apenas $4.383,9 millones. El escenario vuelve a poner en primer plano la necesidad de contar con una cartera de contratos que permita sostener la actividad industrial y conservar al personal especializado.
Del total de gastos operativos proyectados, $35.818,4 millones corresponden a remuneraciones, equivalentes a aproximadamente el 32,4%. Ese componente comprende a técnicos, operarios, ingenieros y especialistas con experiencia en las distintas áreas de producción y mantenimiento.
Los ingresos propios previstos para 2027 cubrirían alrededor del 74% de los costos operativos. Incluso con el aporte del Tesoro, el presupuesto contempla un déficit proyectado de $6.750 millones. Además, el monto destinado a salarios supera los ingresos propios estimados para todo el año, lo que deja en evidencia la magnitud de la brecha entre la actividad prevista y los recursos necesarios para mantener la estructura.
La situación está vinculada con la falta de previsibilidad contractual que atravesó la fábrica durante 2024 y 2025. En mayo de 2025 se firmaron dos acuerdos que quedaron pendientes de aprobación definitiva por parte del Ministerio de Defensa: uno por US$23,8 millones para la recuperación de aeronaves C/KC-130 Hércules y otro por US$67,1 millones destinado a modernizar el sistema IA-63 Pampa III. Ninguno de esos convenios llegó a concretarse.
La continuidad de contratos de largo plazo resulta central para organizar la producción, definir compras, sostener el empleo y planificar inversiones. La sucesión en el Ministerio de Defensa, con la salida de Luis Petri y la llegada de Carlos Presti, no modificó de manera significativa este escenario. También participa de esta problemática la Secretaría de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa, encabezada por Mario Katzenell.
Uno de los principales activos industriales de FAdeA es su participación en el programa C-390 Millennium de Embraer. La fábrica argentina produce componentes que luego son incorporados a las aeronaves fabricadas por la empresa brasileña, lo que le permite integrarse a una cadena internacional de producción con demanda externa.
Sin embargo, esa participación no alcanza para garantizar por sí sola un nivel constante de utilización de las instalaciones. La fábrica también necesita contratos nacionales con las Fuerzas Armadas que permitan sostener una actividad regular y preservar sus capacidades productivas.
La inversión prevista para 2027 refleja otra de las dificultades. Los $4.383,9 millones destinados a inversión real directa representan menos del 4% de los gastos operativos proyectados. Con esos recursos, la capacidad para renovar equipamiento, incorporar tecnología, ampliar instalaciones, desarrollar nuevas líneas de producción y modernizar la planta queda limitada.
Entre las alternativas planteadas aparece la posibilidad de avanzar con una línea de coproducción del Pampa III junto con México, en un mercado que podría demandar inicialmente más de 20 aeronaves. La iniciativa fue mencionada durante una reciente visita del ministro de Defensa a la fábrica, en la que señaló como prioridad ampliar la presencia internacional del Pampa III y mencionó a México y Perú como posibles mercados.
A la situación financiera se agrega el impacto sobre la estructura laboral. El secretario general del Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos de Córdoba, Marcelo Bertorello, afirmó que los empleados de FAdeA llevan cerca de tres años sin negociaciones paritarias y cuestionó el nivel de los salarios.
El gremio reclama un esquema plurianual de trabajo y contratos firmes de mantenimiento con las Fuerzas Armadas. También plantea reactivar el mantenimiento comercial, actualmente paralizado, y avanzar con proyectos destinados a ampliar las ventas del Pampa III.
Según Bertorello, la plantilla se redujo a unos 565 trabajadores y 87 empleados dejaron la empresa en el transcurso de un mes. La salida de personal técnico especializado genera un impacto sobre las capacidades productivas, debido al tiempo necesario para formar y adquirir experiencia en este tipo de actividades.
La situación laboral adquiere relevancia en un contexto en el que FAdeA busca ampliar su participación en programas internacionales, recuperar trabajos para la Fuerza Aérea Argentina y aumentar sus servicios de mantenimiento. Para esos objetivos, la continuidad de técnicos, operarios e ingenieros especializados resulta necesaria para sostener las capacidades existentes.
El sindicato también reclama una recomposición salarial y advierte sobre una deuda con proveedores cercana a los US$21 millones, que según su planteo afecta el normal desarrollo de la producción.
El escenario presupuestario combina así una diferencia entre los ingresos propios y los gastos operativos, una inversión limitada, contratos pendientes y una reducción de la dotación de trabajadores especializados. Para sostener su funcionamiento, FAdeA depende de los recursos estatales y de una mayor previsibilidad en los contratos que permitan mantener activa su estructura industrial.










