La participación de instrumentos dólar linked y contratos de futuros se mantiene así cerca del 30% de M2. Si bien todavía se encuentra lejos del máximo extraordinario del 48% registrado en octubre de 2025, la recuperación reciente muestra que los inversores volvieron a incrementar su exposición a activos vinculados con el dólar después de la fuerte descompresión observada durante los primeros meses del año.
El comportamiento del mercado también refleja mayor cautela cambiaria. Incluso después del fixing de fin de mes, la dolarización no volvió a reducirse y permanece cerca del 30%. Esto indica que la demanda de cobertura mantiene cierta persistencia y que los inversores continúan asignando recursos para protegerse ante eventuales variaciones del tipo de cambio.
Desde el mercado financiero consideran que, por el momento, no existen desequilibrios que justifiquen una dolarización mucho mayor a la actual. La evaluación es que existen herramientas para administrar la dinámica cambiaria sin necesidad de un salto discreto del dólar.
En este escenario, el factor político aparece como uno de los principales elementos que podrían modificar las expectativas. La definición de candidaturas opositoras y los resultados de las elecciones provinciales desdobladas serán determinantes para evaluar si se mantiene o se deteriora la percepción sobre el esquema cambiario y la situación de las reservas.
A pesar del incremento de la cobertura, las expectativas cambiarias no muestran por ahora un deterioro significativo. El mercado de futuros mantiene una trayectoria de depreciación gradual del peso y no incorpora, al menos actualmente, un salto brusco del tipo de cambio.
Con un dólar oficial de $1.530 como referencia, los contratos proyectan una cotización de $1.549 para octubre, $1.576 para noviembre y $1.606 para diciembre. Esto representa una suba acumulada cercana al 5% hacia el cierre del año.
Para 2027, la trayectoria prevista se vuelve algo más pronunciada. Los contratos ubican al dólar en $1.694 para marzo, $1.756 para mayo y $1.820 para julio, lo que implica incrementos aproximados del 10,7%, 14,8% y 19%, respectivamente, respecto del valor actual.
La cercanía de las elecciones de 2027 comienza a influir en las decisiones de cobertura. En el mercado consideran que la dolarización de los portafolios aumenta a medida que se aproxima el evento electoral, aunque también observan alternativas en instrumentos ajustados por CER como forma de mantener cobertura frente a la evolución de los precios.
La curva de devaluación implícita de los futuros mantiene una pendiente positiva y muestra que el mercado exige tasas crecientes para extender la cobertura hacia plazos más largos. La tasa efectiva anualizada parte del 18,8% para el primer mes, asciende al 20,7% a dos meses y llega al 21,6% a tres meses. Entre los cinco y los once meses se ubica aproximadamente entre el 23% y el 23,6%.
La principal característica de la curva es que comienza a aplanarse a partir del quinto mes. La devaluación implícita anualizada pasa del 23% en ese período a un máximo cercano al 23,6% a los diez meses, lo que muestra que el mercado no está incorporando una aceleración significativa del ritmo de depreciación a medida que aumenta el horizonte.
Con este escenario, la conveniencia de dolarizar las carteras depende del perfil de cada inversor y del plazo previsto para la inversión. Mientras algunos posicionamientos apuntan a reforzar la cobertura en moneda dura, otros encuentran oportunidades en instrumentos en pesos.
Para perfiles de mayor tolerancia al riesgo, los bonos en pesos aparecen como una alternativa. La estabilidad cambiaria permitiría buscar mayores rendimientos en moneda local con un horizonte de mediano plazo. Como referencia, la Lecap T15E7, con vencimiento el 15 de enero de 2027, presenta un rendimiento directo del 8,7%. Bajo el supuesto de un dólar de $1.600 para esa fecha, frente a un MEP actual de $1.530, la inversión ofrecería una tasa efectiva anual estimada del 12,4% en dólares.
Para inversores más conservadores, en cambio, la dolarización escalonada aparece como una alternativa para anticiparse a una eventual mayor volatilidad cambiaria a medida que se acerque octubre de 2027.
La demanda de cobertura también quedó reflejada en la última licitación del Tesoro. Aunque los bonos a tasa fija concentraron una parte importante del interés, los instrumentos dólar linked también tuvieron una participación relevante.
En esa operación se recibieron ofertas por US$933 millones y se adjudicaron US$665 millones mediante títulos vinculados con el tipo de cambio. El Tesoro colocó US$314 millones en la Lelink de octubre (D30O6), al 8,8% de tasa efectiva anual; US$63 millones en la nueva Lelink de noviembre (D30N6), al 7,4%; US$154 millones en la correspondiente a marzo (D31M7), al 7,6%; y US$134 millones en el bono dólar linked de junio (TZV27), al 5,2%.
El resultado implicó un incremento neto de la exposición del Gobierno a instrumentos que ajustan por tipo de cambio. La variedad de títulos ofrecidos buscó incentivar la liquidación de divisas en un período del año considerado estacionalmente más desafiante, en un contexto en el que una eventual recuperación de la comercialización de soja y las colocaciones de deuda privada en el exterior podrían favorecer las compras de divisas del Banco Central.
A pesar del aumento de la cobertura, el mercado continúa proyectando una depreciación gradual del peso y no un escenario de ruptura cambiaria. La expectativa dominante es que el dólar siga avanzando, pero a un ritmo controlado.
La comparación entre los futuros y el punto de equilibrio de las Lecap frente a los instrumentos dólar linked muestra, además, que la discusión entre obtener rendimiento en pesos o cubrirse frente al tipo de cambio permanece relativamente equilibrada. Para que los bonos dólar linked superen a la tasa fija, el dólar debería ubicarse por encima de la trayectoria actualmente incorporada en los precios.
Otro factor que aparece en el análisis es la política de intervención cambiaria del Banco Central. Aunque el tipo de cambio continúa lejos de las bandas formales, los cambios en el comportamiento de la autoridad monetaria pueden producirse cuando se alcanzan determinados márgenes.
Una de las estimaciones del mercado sostiene que el Banco Central podría permitir que el dólar continúe deslizándose para evitar presiones adicionales y, al mismo tiempo, avanzar en la acumulación de reservas. Bajo ese escenario, la autoridad monetaria necesitaría comprar al menos US$10.000 millones adicionales para mejorar su posición de reservas, afrontar pagos de Bopreales y vender US$4.900 millones al Tesoro.
Sin embargo, el ritmo de depreciación tendría como límite la evolución de las tasas de interés. Con una Tamar en torno al 25% de tasa nominal anual y cuatro meses restantes hasta fin de año, el dólar actual podría subir hasta un 8,6% sin superar el ritmo de la tasa. Eso llevaría la cotización a unos $1.642 hacia diciembre, nivel que aparece como un techo bajo ese supuesto.
El mercado de tasas en pesos también es seguido de cerca para definir la conveniencia de permanecer en moneda local. Los rendimientos de corto plazo volvieron a comprimirse después del repunte registrado durante agosto.
La caución a un día y los pases entre terceros, que habían superado transitoriamente el 2% de tasa efectiva mensual, retrocedieron hacia comienzos de septiembre hasta ubicarse aproximadamente entre el 1,5% y el 1,7% mensual.
La Lecap a un mes y la Tamar mostraron una mayor resistencia a la baja y se mantuvieron cerca del 1,9% y el 2% mensual, respectivamente. Esto genera una diferencia frente a las tasas de muy corto plazo y refleja que el mercado todavía exige un rendimiento superior para extender los plazos.
Las cuentas remuneradas, en cambio, permanecen claramente por debajo del resto, con una tasa cercana al 1,2% mensual.
El análisis de estas variables determina el atractivo relativo de las distintas alternativas: bonos a tasa fija, títulos ajustados por CER o instrumentos dólar linked.
Según estimaciones del mercado, si la devaluación de septiembre supera el 1,3%, el dólar linked resultaría más conveniente que una Lecap comparable. Ese umbral se mantiene hasta enero, cuando el nivel de referencia se ubica en torno al 1,4%.
Para 2027, el umbral se eleva al 2%, un nivel que podría alcanzarse si el programa económico mantiene su evolución y la inflación se consolida en registros que comiencen con uno.
En cuanto a los instrumentos dólar linked, algunas estrategias priorizan las alternativas de corto plazo y los activos denominados directamente en dólares, manteniendo una posición de cautela frente al escenario electoral. La definición de las candidaturas, la eventual realización de primarias y las alianzas políticas aparecen como factores pendientes antes de aumentar la exposición a posiciones de mayor plazo.
Para quienes necesitan mantener inversiones en pesos, el tramo corto de la curva a tasa fija aparece como una de las alternativas, con vencimientos en octubre y noviembre, como el S30O6 y el S30N6.
Para perfiles más agresivos y con un horizonte de entre seis y doce meses, también se observan oportunidades en la parte más larga de la curva CER-Tamar, con bonos como los que vencen en junio de 2029 (TXMJ9), diciembre de 2029 (TXMD9) y junio de 2030 (TXMJ0).
Estos instrumentos combinan el rendimiento asociado al carry con la posibilidad de obtener una ganancia de capital si se consolida la desinflación y se reducen los spreads en un escenario de mayor estabilidad nominal. Al mismo tiempo, mantienen un componente de cobertura frente a un escenario en el que la inflación resulte más persistente de lo previsto o se produzca un aumento generalizado de las tasas.










