La charla enfatizó que el golf no es una afición reciente, sino una actividad que Bale ha cultivado a lo largo de su carrera profesional. “Era un lugar al que podía ir y alejarme de las presiones del fútbol, descomprimirme, ya fuera con amigos o solo golpeando pelotas”, comentó.
Desde que dejó el deporte profesional, este hobby ha adquirido un nuevo significado para él: proporciona la competitividad que ya no encuentra en el fútbol. Ha participado en torneos pro-am, jugado en el Augusta National y compartido vivencias con Rory McIlroy en varias ocasiones.
“Me impresiona ver cómo golpean la pelota bajo presión y siguen en su proceso”, expresó sobre los golfistas profesionales con quienes ha tenido la oportunidad de interactuar.
El vínculo con el golf también ha tomado un giro comercial. Bale colabora con la R&A, la organizadora del Abierto Británico, y con Wales Golf en iniciativas para fomentar este deporte. Además, se ha creado un festival en el cual el golf ocupa un espacio central. Aun así, se encargó de aclarar con humor: “No soy profesional” cuando el entrevistador aludió a tal categoría.
En cuanto a su legado en el fútbol británico, donde se menciona a figuras como George Best y Bobby Charlton, el galés mantuvo su habitual cautela: “Siempre creo que son otros quienes deben opinar sobre eso, nunca yo mismo”, señaló en 90 Minute Sprint.
Desde su retiro, ha podido reflexionar con mayor tranquilidad sobre su carrera. “Si alguien me hubiera dicho antes de ser profesional lo que iba a lograr, probablemente no lo habría creído”, confesó.
Su trayectoria también incluyó desafíos poco conocidos. En su juventud, sufría problemas de espalda que afectaron su velocidad y tuvo que pelear por una beca en partidos determinantes. “No me lo regalaron. Siempre sentí que tenía que seguir demostrándome”, recordó. Esa historia, la de un chico común de Cardiff que prosperó mediante el esfuerzo, es el mensaje que desea transmitir a las nuevas generaciones.
Con la selección de Gales, Bale escribió uno de los capítulos más importantes de su carrera. Bajo su influencia, el equipo nacional ascendió del puesto 119 al séptimo en el ranking mundial, participando por primera vez en la Eurocopa 2016 y posteriormente llegando a un Mundial.
“Inspirar a una nueva generación fue increíblemente gratificante”, afirmó. Ahora, desde el lugar de aficionado más que de figura central, sigue de cerca el recorrido del equipo actual con la esperanza de que logren clasificar para el próximo Mundial.
De cara al futuro, Bale admitió que está evaluando diversas opciones sin apuros. La que ha mencionado con más frecuencia es la posibilidad de ser propietario de un club de fútbol, aunque comentó que se encuentra en etapas iniciales de conversación y que la elección del club será clave. “Tendría que ser algo en lo que me sienta apasionado”, enfatizó. Al ser consultado sobre si Cardiff podría ser ese lugar, respondió con cautela: “El tiempo dirá”.
Por ahora, el exfutbolista se siente en un buen momento personal. Su agenda, que incluye trabajos en televisión, actividades comerciales, golf y tiempo en familia, resulta aún más ocupada de lo que había anticipado tras su retiro. “Me siento más ocupado ahora porque hago una variedad de cosas”, concluyó en el pódcast.










