Con el levantamiento de la prohibición, la aerolínea podrá operar entre 12 y 14 vuelos semanales a Miami, de cuatro a cinco a Aruba y de cinco a siete a Punta Cana utilizando rutas más directas. Hasta ahora, las aeronaves debían desviar sus trayectos para evitar el espacio aéreo venezolano, lo que incrementaba las distancias recorridas y los costos operativos, principalmente por el mayor consumo de combustible.
La recuperación del corredor ya podía observarse en el seguimiento de algunos vuelos y posteriormente fue comunicada formalmente a los pilotos de la compañía. El primer servicio que volvió a utilizar la ruta directa fue el AR1328, con destino a Punta Cana, que logró reducir aproximadamente media hora el tiempo de viaje.
La restricción había sido impuesta por el gobierno de Nicolás Maduro como respuesta al decomiso de un avión venezolano-iraní perteneciente a Emtrasur, que había permanecido retenido en Ezeiza desde junio de 2022 y posteriormente fue trasladado a Estados Unidos.
El bloqueo alcanzó no solo a Aerolíneas Argentinas, sino a todas las aeronaves con matrícula argentina. Como consecuencia, los vuelos debían bordear el espacio aéreo venezolano, una situación que afectaba especialmente a las rutas con destino al norte del continente debido a la ubicación geográfica del país.
Según información del Gobierno argentino, el levantamiento de la restricción fue resultado de gestiones realizadas por el canciller Pablo Quirno ante Félix Plasencia, ministro de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional de Venezuela desde julio de 2026. El funcionario argentino ya había mantenido contactos con su antecesor, Yván Gil, en el marco de la asistencia militar y consular brindada luego de los terremotos registrados en Venezuela durante junio.
La recuperación del corredor aéreo se produce además en medio de un intento de recomponer el vínculo bilateral mediante contactos políticos con el gobierno interino de Delcy Rodríguez. Las embajadas de la Argentina y Venezuela permanecen cerradas desde agosto de 2024, después de la expulsión de diplomáticos argentinos por parte del gobierno de Maduro, tras el desconocimiento de Javier Milei de los resultados de las elecciones presidenciales venezolanas.
La autorización se limita por ahora al uso del espacio aéreo venezolano y no implica la reanudación de los vuelos directos entre Buenos Aires y Caracas. Aerolíneas Argentinas dejó de operar esa ruta en agosto de 2017, en un contexto marcado por la crisis económica, política y social de Venezuela y por razones de seguridad.
El servicio a Caracas había funcionado históricamente con distintas modalidades. Hasta 2014 se utilizaban aviones Airbus 340 y posteriormente Boeing 737-800. La ruta Ezeiza-Caracas-La Habana incluyó inicialmente una escala en Cuba, que fue eliminada a fines de 2016. La operación pasó entonces a realizarse de manera triangular con Bogotá, con una frecuencia de entre uno y dos vuelos semanales, hasta su cancelación definitiva en 2017.
El regreso al corredor venezolano también puede modificar la planificación de las aeronaves en algunas rutas. Entre otras posibilidades, permite operar vuelos hacia Punta Cana con Boeing 737 MAX, algo que puede generar cambios operativos y comerciales debido a la reducción de los tiempos de vuelo frente a los trayectos que debían realizarse con desvíos.
Antes de que se levantara la restricción, la Cancillería argentina había presentado reclamos formales ante las autoridades venezolanas y llevado el caso ante la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), organismo de las Naciones Unidas con sede en Montreal.










