La medida, publicada en el Boletín Oficial, busca aprovechar el saldo disponible del cupo anual, un sistema que permite la importación de unidades híbridas y eléctricas exentas del arancel extrazona del 35%.
Se establece un límite de 50.000 vehículos al año, repartidos entre terminales locales e importadores. No obstante, la implementación no siempre se lleva a cabo de manera completa: existen proyectos que se cancelan, operaciones que sufren demoras y cupos que no son utilizados.
Ante esta situación, el Estado recurre a licitaciones complementarias para reubicar dichas unidades y mantener el volumen proyectado. La convocatoria actual se enmarca en esta lógica, evitando que parte del beneficio no se efectúe.
Asimismo, se prevé una presión significativa para el próximo ciclo. Para el cupo 2027, que también abarcará 50.000 unidades, las automotrices están preparando solicitudes que excederían este número, lo que generará una selección más competitiva.
En este contexto, el régimen actúa como un filtro esencial: determina qué modelos ingresan, en qué cantidades y bajo qué condiciones de precio, en un mercado donde la demanda de vehículos electrificados sigue en aumento, pero está limitada por los costos y la disponibilidad.
De esta manera, más allá del volumen específico, la reasignación de unidades pone de manifiesto una dinámica estructural: un sistema que no solo fomenta la oferta, sino que también regula el acceso a uno de los segmentos más productivos de la industria automotriz.










