“En contraste con los 90, ahora es fundamental respetar los derechos adquiridos y los contratos previos, lo que hace que este proceso sea más gradual”, destacó Tettamanti durante su intervención ante empresarios y representantes del sector en el Summit Shale organizado por una entidad financiera. Asimismo, enfatizó que el objetivo del Gobierno es que los actores privados jueguen un rol principal en el sector energético, mientras que la intervención del Estado debe ser cada vez menor.
El discurso de Tettamanti se produce en un momento en que el sector está experimentando un notable crecimiento. “Vaca Muerta alcanzó en 2026 más del 50% de la producción nacional de petróleo y gas, gracias a la realización de nuevos proyectos en la Cuenca Neuquina”, indicó. La secretaria atribuyó el aumento en la inversión a la mejora en las condiciones y regulaciones del país, señalando que “esto se debe a que se están corrigiendo los desequilibrios macroeconómicos y abordando las causas de los problemas”.
Para Tettamanti, estas causas son claras y requieren atención: el gasto público excesivo, un déficit fiscal que catalogó de “incontrolable” durante años y la emisión monetaria para financiar dicho déficit. “Es la primera vez que hay un Gobierno que identifica las causas de la decadencia de la economía argentina”, manifestó, añadiendo que el superávit fiscal es “innegociable” para la administración actual.
La funcionaria también subrayó que la estabilidad macroeconómica no es suficiente por sí sola y debe ir acompañada de reglas claras y libertad económica a nivel microeconómico, manteniendo una intervención estatal mínima. “Los problemas de Argentina no se solucionan en cuatro años; es necesaria una continuidad en las políticas”, advirtió, haciendo hincapié en la necesidad de que estas iniciativas trasciendan el período gubernamental actual.
En cuanto a las energías renovables, Tettamanti afirmó que el sector no necesita beneficios impositivos para ser competitivo, sino estabilidad fiscal. El Gobierno está promoviendo una legislación que renovará las condiciones vigentes en este ámbito, destacando que la expansión del sistema de transporte eléctrico permitirá el desarrollo de nuevos proyectos en regiones que actualmente están limitadas.
Relativo al gas natural licuado (GNL), Tettamanti anticipó que Argentina continuará importando volúmenes durante los picos de demanda invernal, aunque en menor cantidad. “A partir del próximo año necesitaremos menos GNL”, afirmó, sugiriendo que la responsabilidad de la compra debería recaer en el sector privado, que “debe asumir los costos reales y tomar decisiones eficientes”.
A pesar de la intención oficial de ceder esta operación al sector privado, la importación de GNL seguirá a cargo de Enarsa este año, como ha sido desde 2008. El acuerdo estipula que el Gobierno subsidiará los costos de importación destinados a hogares, hospitales, escuelas y otros servicios prioritarios, para evitar aumentos abruptos en las tarifas, cuyo costo se diferirá en seis cuotas mensuales a partir de noviembre.
Este esquema representa un cambio respecto al modelo implementado en décadas pasadas, cuando el Estado también subvenía los costos del gas importado para las grandes industrias. Hasta el año pasado, Enarsa subsidiaba el precio internacional, que oscilaba entre USD 15 y USD 17 por millón de BTU, y lo revendía a nivel local a aproximadamente USD 2,7. Desde este invierno, la Secretaría de Energía estableció que solo los hogares y servicios prioritarios contarán con subsidios en las tarifas reguladas, mientras que las industrias asumirán el costo pleno.










