Las cifras fueron proporcionadas por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), las cuales informaron que el total acumulado anual alcanzó los 10.343 millones de dólares, lo que refleja una disminución del 12% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
“Mayo marcó un crecimiento en embarques y en recepción de camiones a los puertos, especialmente con la recuperación de ventas de maíz a la exportación; las diferencias con el año pasado están dadas por precios internacionales menores en términos comparativos”, explicaron desde CIARA-CEC.
De cara al resto del año, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) ha elevado recientemente su proyección de liquidación de divisas del agro hasta los USD 36.111 millones, a raíz de un ajuste al alza en las estimaciones de producción y exportación de soja y maíz para la campaña 2025/26. De cumplirse, dicha cifra situaría los ingresos de dólares del sector en uno de los niveles más altos de los últimos 16 años.
La BCR indicó que se estima que la producción de soja alcanzará los 50 millones de toneladas, lo que representa un incremento de dos millones con respecto a la proyección de abril. En cuanto al maíz, la previsión también se ha elevado a 68 millones de toneladas, un millón más que la estimación anterior. Este aumento en la disponibilidad de granos ha llevado a ajustar al alza las estimaciones de industrialización y exportaciones.
La BCR añadió que este escenario implica un incremento de un millón de toneladas en la molienda de oleaginosas, así como mayores volúmenes destinados a la exportación de harina, pellets y aceite de soja. Asimismo, la proyección de exportaciones de maíz ha aumentado en 500.000 toneladas.
De esta manera, la combinación de un aumento en los volúmenes exportables y una mejora en los precios internacionales de los productos agrícolas ha impulsado las nuevas estimaciones sobre el ingreso de divisas.
Otro factor que podría favorecer las exportaciones del sector es la reducción de los derechos de exportación, conocidos comúnmente como retenciones.
En particular, las retenciones para el trigo y la cebada disminuirán del 7,5% al 5,5% a partir de este mes. A partir de enero de 2027, las retenciones para la soja se reducirán mensualmente entre 0,25 y 0,5% según los resultados de la recaudación. Este esquema se extenderá a todos los cultivos, incluyendo sorgo, maíz y girasol, aplicando un ajuste mensual previamente establecido.
El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que el impacto fiscal de esta medida se estima en USD 32 millones en 2026, USD 415 millones en 2027 y USD 1.224 millones en 2028.
Después del anuncio, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, manifestó que sería ideal eliminar por completo las retenciones a las exportaciones agrícolas. Enfatizó que la rentabilidad en el campo depende del acceso a financiamiento con tasas razonables y criticó la escasez de crédito “amigable” para los productores.
En la misma sintonía, en una entrevista, Ricardo Buryaile, ex ministro de Agricultura, valoró la decisión oficial pero señaló que, aunque la reducción de las retenciones es positiva, no compensa el aumento en los costos: “Vos preferís perder 35 en vez de 50, pero lo lógico sería que el mayor incentivo funcione con rentabilidad, no con menor pérdida.”
Por otro lado, un informe de la Fundación Mediterránea subrayó que esta medida representa “una señal positiva para el sector y va en la dirección correcta”, al atenuar parcialmente “el impuesto más distorsivo que enfrenta el agro argentino.” Sin embargo, también advirtió que los derechos de exportación no son la única carga tributaria que impacta sobre la actividad, ya que existen impuestos a nivel nacional, provincial y municipal que afectan costos, márgenes y los incentivos para invertir.









