La situación se complicó cuando Sinner, sintiéndose mareado, se apoyó en un cartel electrónico al fondo de la cancha, con una expresión de desconcierto. En ese momento, la umpires decidió bajar de su silla para evaluar su estado. Le ofreció varias opciones, incluida la posibilidad de solicitar un fisioterapeuta, lo cual Sinner aceptó de inmediato. El italiano comunicó a la jueza que se sentía deshidratado y se tomó un breve descanso en su silla.
El intercambio fue tenso: Sinner preguntó, “Si pierdo tiempo, ¿cómo funciona ahora? No puedo hacerlo. No puedo esperar”. La árbitra respondió: “Si no puedes esperar, depende de lo que tengas. O te sancionamos por violación de tiempo y del reglamento, o consultamos con el fisioterapeuta”. Después de unos momentos, el fisioterapeuta ingresó a la cancha, y decidieron llevar a Sinner al vestuario para brindar la asistencia necesaria.
Según el reglamento de la ATP, se establece un descanso de 10 minutos para refrescarse al superar los 30 grados, y un descanso completo si la temperatura alcanza los 32. A pesar de que Sinner salió al baño tras el tercer set, el partido continuó sin pausa. “Son claramente calambres… Las reglas se están torciendo para los jugadores top”, comentó Jim Courier, extenista y analista.
Tras la partida, Sinner explicó: “Anoche dormí mal y estoy completamente agotado. Ya me sentía débil desde el tercer set. Hacía calor, pero no tanto como en Australia, ni tenía la humedad de Shanghái. Simplemente, no me encontraba bien desde muy temprano en el día. Intenté mantener los peloteos lo más cortos posible”.
Sobre el partido, enfatizó que la pérdida del primer juego en el cuarto set fue determinante. “No me quedaban fuerzas. No recuerdo la última vez que me sentí tan débil”, reconoció. Sinner añadió: “Lo siento porque he jugado muy bien durante dos sets y medio. Es difícil asumirlo, considerando mi situación. Aún tengo tiempo para recuperarme, pero también debo hacerlo mentalmente”.
Finalmente, dejó en claro que estas situaciones son parte del deporte: “Puede pasar: nadie es un robot, nadie está hecho para no cometer nunca errores. Hoy fue así y ya veremos. No tenía energía; sinceramente, no veía la salida. Normalmente, no me pasa. A mitad del tercer set, empecé a sentir un bajón y no conseguí salir de él”.









