La reciente denuncia de Villarruel al oficialismo surgió en respuesta a un artículo que revelaba detalles sobre una licitación realizada el año anterior. En dicha licitación, se señalaba un posible direccionamiento y sobreprecios en la compra de “una aeronave de transporte mediano” por un monto de US$4.085.000, cifra que superaba en US$1.785.000 el valor de adquirir el mismo avión en mejores condiciones.
En este contexto, la vicepresidenta calificó la situación de “gravísima”, exigiendo la renuncia de los responsables y cuestionando: “Mientras los sueldos del personal militar están en el subsuelo y su obra social totalmente quebrada. ¿A quién responden estos uniformados?”.
Victoria Villarruel, con una activa participación en temas militares, ha tenido varios enfrentamientos con el Ministerio de Defensa, especialmente contra la gestión del exministro Luis Petri. Hace dos días, acusó a Petri de haber llevado a cabo un “paso fraudulento” en la cartera que resultó en la disminución de los salarios del personal militar y la paralización de IOSFA, la obra social correspondiente a este sector.
La licitación cuestionada en la Fuerza Aérea fue identificada como 40/03-002-LPU25, realizada el 6 de mayo de 2025 para la compra de una aeronave de transporte mediano. Entre las irregularidades mencionadas en el artículo, se destacó que los oferentes solo tuvieron dos semanas para presentar sus propuestas, un plazo considerado inadecuado por empresas del rubro.
Además, se señaló una circular emitida por la Fuerza Aérea que restringía los modelos de avión elegibles para la licitación, lo que favoreció a la empresa Regional One Inc, la cual finalmente obtuvo el contrato.
Sin embargo, lo que más llamó la atención fueron los costos elevados de US$4.085.000, cuando el mismo proveedor ofreció una aeronave con características equivalentes a un costo de solo US$2.300.000, revelando una discrepancia de US$1.785.000.
Finalmente, una inspección técnica realizada en Estados Unidos sobre el avión adquirido reveló la presencia de corrosión, pérdidas de aceite, desgaste excesivo y falta de equipamiento en la aeronave comprada, incrementando las sospechas alrededor de esta transacción.
Además, un dato que aumentó la inquietud fue que, según se señala en el artículo, la aeronave ya había sido pintada con el esquema de la Fuerza Aérea.









