El clima de estabilidad cambiaria observado desde el inicio del año ha propiciado una significativa expansión de los préstamos en dólares, los cuales se han consolidado como una de las líneas crediticias de mayor dinamismo dentro del sistema financiero. De acuerdo con los datos proporcionados por el Banco Central, en enero el stock de créditos en moneda extranjera experimentó un incremento cercano a los u$s1.400 millones, lo que representa una suba mensual del 7,0%, alcanzando un saldo total de u$s 19.775 millones. En términos interanuales, el crecimiento se cifró en un 55,2%, en comparación con los u$s 12.743 millones registrados en el mismo mes del año precedente.
Este impulso se derivó fundamentalmente de los préstamos comerciales, que concentran el 71,8% del total del endeudamiento en moneda extranjera. Este segmento particular creció un 6,7% mensual y un 46,1% interanual, reflejando una mayor demanda asociada a operaciones vinculadas al comercio exterior, sumada a la expectativa de estabilidad del tipo de cambio y a tasas de interés notablemente inferiores a las vigentes para el crédito en pesos.
Un elemento adicional que corrobora esta dinámica es el comportamiento de otros préstamos bancarios en dólares que se liquidan de forma inmediata en el Mercado Libre de Cambios. Únicamente en el mes de enero, según la Consultora 1816, estos créditos aumentaron en torno a u$s1.194 millones, lo cual inyecta oferta genuina de divisas y contribuye a la estrategia oficial de acumulación de reservas, incluso en un contexto de mayor demanda por turismo internacional.
Paralelamente a este crecimiento, el Gobierno busca profundizar esta tendencia. Según información difundida por Bloomberg, el ministro de Economía, Luis Caputo, se encuentra elaborando un plan para derogar las normativas que actualmente restringen a las entidades bancarias la posibilidad de ofrecer préstamos en dólares a personas y empresas que no generen ingresos en dicha moneda, una limitación vigente desde la crisis del año 2001. La iniciativa contempla, en primera instancia, una modificación legal en el Congreso Nacional y, posteriormente, ajustes en las regulaciones macroprudenciales que rigen al Banco Central (BCRA). Cabe recordar que un paso previo fue aprobado el 20 de febrero de 2025, cuando el BCRA autorizó a las entidades financieras a otorgar crédito en dólares no solo a exportadores, sino también a otros agentes de la economía. La condición para los bancos es obtener el financiamiento a través de Obligaciones Negociables (ON) o líneas de crédito provenientes del exterior.
La propuesta oficial tiene como objetivo proporcionar a las entidades financieras un uso más rentable para los dólares que permanecen inactivos en sus balances, canalizándolos hacia clientes con un perfil crediticio sólido —incluyendo desarrolladores inmobiliarios— que puedan destinar esos fondos a la inversión productiva. El ministro Caputo sostiene que la provisión de fondos en dólares permitiría ofrecer créditos con un costo menor y revitalizar sectores esenciales de la economía, tales como el inmobiliario y el hipotecario.
No obstante, el precedente histórico constituye un factor de peso. Tras el colapso del régimen de convertibilidad, el sistema financiero argentino impuso la prohibición del crédito en dólares para aquellos agentes que no generaran divisas genuinas, precisamente para evitar los descalces de moneda que exacerbaron la crisis.
¿Créditos para Individuos?
Si bien las empresas suelen estar mejor preparadas para gestionar este tipo de financiamiento, el crédito en dólares destinado a personas físicas requiere de mayores salvaguardas. En este sentido, el Banco Central está evaluando la imposición de límites a la proporción de depósitos que puede ser prestada, la exigencia de garantías más estrictas y el establecimiento de criterios rigurosos de calificación crediticia. Esto se torna especialmente relevante en un momento en que la tasa de morosidad para los créditos al consumo registra niveles históricamente altos.
El Gobierno confía en que la creciente estabilidad cambiaria y la acumulación de reservas —con compras que ascienden a casi u$s1.300 millones en lo que va del año— posibiliten avanzar en esta agenda sin incurrir en los errores del pasado. Adicionalmente, los créditos en dólares forman parte del “colchón” que coadyuva a la estrategia oficial de fortalecimiento de reservas, en conjunto con las emisiones de deuda corporativa y el ingreso de divisas provenientes del comercio exterior.
Con un stock de ahorros fuera del sistema que el propio Banco Central estima en aproximadamente u$s170.000 millones, la administración Milei aspira a que una porción de esos dólares retorne a ser canalizada a través del sistema financiero. El desafío primordial consistirá en transformar ese flujo en un motor de inversión y crecimiento, sin reabrir un capítulo de vulnerabilidad que la economía argentina conoce en demasía.








