Aunque este hecho no se haga evidente, el equipo económico está utilizando su pragmatismo para lograr un cambio. No solo están comprando dólares para evitar que el peso continúe apreciándose, como reconoció el viceministro, José Luis Daza, sino que en las últimas semanas han comenzado a validar una disminución en las tasas de interés. Se espera que, una vez que se resuelva la mora en el crédito -que, según datos de 1816, continuó aumentando hasta alcanzar el 11,2% en febrero, el nivel más alto desde 2004-, el motor del sector financiero se reactive. Así, la tasa de adelantos en cuenta corriente, que era del 54,18% en enero, bajó al 47,3% en marzo, mientras que las tasas de los plazos fijos, esenciales para los créditos, se situaron en un 24% esta semana, en comparación con el 27,1% de hace apenas un mes, según información del Banco Central (BCRA). Esta entidad, bajo la dirección de Santiago Bausili, ha disminuido las exigencias de efectivo de los bancos y aún cuenta con capacidad para continuar haciéndolo. No obstante, los bancos son extremadamente cautelosos al otorgar nuevos créditos, aunque algunos analistas consideran que lo peor podría estar quedando atrás.
“En enero y febrero, el BCRA inyectaba pesos al comprar dólares, pero el Tesoro absorbía casi todos esos pesos para comprar dólares necesarios para cubrir vencimientos -explica un economista que prefiere el anonimato-. Sin embargo, desde marzo, el Banco Central inyecta pesos al adquirir reservas, y el Tesoro no los retiene en su totalidad. Y esta política de remonetización continuará este mes, ya que hay margen para ello, dado que el dólar se mantiene estable”, agrega. Además, el BCRA ha empezado a impulsar proyectos más innovadores para abaratar el costo del crédito. Uno de los planes que están desarrollando es la creación de un mercado secundario para los cupones de tarjetas de crédito. En los últimos días, se han llevado a cabo reuniones con cámaras bancarias para avanzar en esta iniciativa. Actualmente, un comercio que recibe.








