El senador nacional por Córdoba, Luis Juez, aliado parlamentario del Gobierno de Javier Milei, se refirió a las controvertidas declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien manifestó que nunca había adquirido indumentaria en Argentina al considerar que los precios constituían un “robo”. Si bien respaldó el debate sobre la protección del sector textil, estableció límites respecto al tono empleado.
“Es un sector protegido, pero la forma incomoda y ofende”
Caputo había señalado que los sectores textil y calzado fueron protegidos durante décadas, obligando a los ciudadanos argentinos a abonar productos “dos, tres y hasta diez veces más caros” que a nivel global. Juez coincidió parcialmente con el diagnóstico, pero fue crítico con la expresión utilizada: “El sector textil es extremadamente protegido. Hasta ese punto, resulta acertado”, sostuvo.
No obstante, advirtió que el resto del planteamiento “incomoda, molesta y ofende”, al considerar que generaliza y resulta peyorativo hacia quienes dependen de dicha actividad. “Así como existe el individuo que gestiona [la actividad], hay una multitud de costureras de barrio que trabajan con un elevadísimo nivel de dignidad”, enfatizó.
Defensa del trabajo y críticas al tono del debate
Para el senador cordobés, la problemática no radica en debatir privilegios o distorsiones económicas, sino en la manera en que se aborda. “Es un hecho que existen sectores textiles protegidos, pero lo demás puede interpretarse como una ofensa absolutamente innecesaria”, remarcó.
Juez insistió en que detrás de la industria textil subyacen miles de trabajadores que cumplen una función social crucial y que no deben quedar subsumidos en una crítica generalizada. “Llevan a cabo una labor de increíble importancia”, afirmó, estableciendo una distinción entre las grandes estructuras protegidas y el trabajo informal o de subsistencia.
El planteamiento del senador se produce en el contexto del debate sobre la apertura de las importaciones y la revisión de sectores históricamente resguardados, una agenda prioritaria para el Gobierno, pero que continúa generando tensiones incluso entre sus aliados.








